El Black Friday con frontera tiene tres cuentas: en tienda física manda el régimen de viajero (900 € por adulto y viaje, tickets a mano, sublímites en perfume, alcohol y tabaco); el pedido online a Andorra desde España suma IVA sin mínimo + 3 € + 2 € + courier; y el andorrano que compra en la UE paga IGI y tramitación al recibir. La ganga se recalcula antes del carrito.
| Escenario | Qué manda | La cuenta extra |
|---|---|---|
| Subes a Andorra y compras en tienda | Régimen de viajero | Nada dentro de la franquicia; lo que sobrepasa, se declara |
| Pides online a una tienda andorrana desde España | Paquetería de tercer país | IVA 21 % sin mínimo + 3 €/artículo (≤150 €) + 2 €/artículo + courier |
| Vives en Andorra y pides a tiendas de la UE | Exportación UE → importación andorrana | Sin IVA español; IGI 4,5 % + tramitación al recibir |
El viernes de ofertas no amplía ninguna franquicia: rigen las del régimen de viajero de todo el año. Lo esencial para el día de compras:
La tienda andorrana con precios de escaparate agresivos sigue estando al otro lado de una frontera fiscal, y el paquete lo recuerda: al precio se suman el IVA del 21 % sin mínimo exento, el derecho transitorio de 3 € por artículo en envíos de hasta 150 €, la tasa de tramitación de 2 € por artículo y los gastos del courier. La aritmética del Black Friday es la de siempre, con cargos nuevos: el descuento pequeño no sobrevive al cruce — el pedido de 30 € acaba costando 45 o 50 —, mientras que el diferencial grande en un artículo de importe medio-alto puede seguir compensando, mejor agrupado en un envío que goteado. Y la letra que nadie mira en noviembre y todos lamentan en diciembre: la política de devoluciones internacionales, porque devolver a través de la frontera tiene procedimiento, plazos y costes que no vuelven.
En la dirección contraria, el residente en Andorra juega con una ventaja estructural y dos letras pequeñas. La ventaja: su pedido a una tienda española o europea es una exportación, así que no lleva IVA español — descuento automático antes de empezar. Las letras: el paquete entra en Andorra con su IGI (4,5 % general) y la tramitación del courier — cuenta aun así favorable —, y no todas las tiendas envían a Andorra ni aceptan devoluciones desde allí. La compra dudosa que quizá vuelva es mala candidata a cruzar fronteras dos veces.
Un apunte para nuestro lector habitual: si estás en plena mudanza, el Black Friday es buen momento para comprar en destino lo que decidiste no mudar — el colchón nuevo, la batería del patinete, las bombonas de camping que dejaste en la deixalleria — y mal momento para engordar el camión con compras de última hora: lo nuevo recién comprado no es ajuar usado, no entra en la franquicia de traslado (sin sus 6 meses de uso) y complica un inventario que ya estaba cerrado. Las ofertas también existen en España; tu expediente, solo hay uno.
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Preparar mi expediente · 49 € Correcciones incluidas si la aduana pide cambiosLo que marca el régimen de viajero de siempre, que el Black Friday no amplía: 900 euros por viajero de 15 años o más y 450 por menor, por persona y viaje, para las compras generales — electrónica incluida —, con franquicia aparte para alimentación y sublímites propios en perfume y agua de tocador (75 gramos y 375 mililitros según la guía de viajeros de la AEAT), alcohol y tabaco. Las reglas de uso: la franquicia es individual, lo que sobrepasa se declara en el circuito rojo y tributa, y los tickets de compra viajan a mano — son tu prueba de valor si te preguntan. El viernes de ofertas la frontera está más vigilada que nunca, no menos: es el día del año en que más gente vuelve con el maletero lleno.
No cuentes con ello. La franquicia es individual — lo dice el propio folleto de viajeros de la AEAT — y está pensada para las compras de cada persona, no como un fondo común familiar contra el que cargar un solo artículo caro. Con un artículo indivisible que supera tu franquicia, lo prudente es asumir que deberás declararlo y tributar por él, y consultar el folleto de la AEAT o preguntar en la propia aduana antes de hacer la compra grande — no después, con la caja de la tele asomando en el maletero. Y recuerda la otra cara: declarar y pagar el IVA de un artículo que supera la franquicia es un trámite normal y rápido; intentar colarlo es lo que convierte la ganga en expediente, como cuenta nuestra guía sobre cruzar sin declarar.
Haz la cuenta completa antes del carrito: al precio andorrano se suman el IVA de importación del 21 % (sin mínimo exento desde 2021), el derecho transitorio de 3 euros por artículo si el envío no supera los 150 euros, la tasa de tramitación de 2 euros por artículo desde noviembre de 2026 y los gastos de gestión del courier. En un pedido pequeño, esos cargos fijos se comen el descuento entero — la ganga de 15 euros no existe tras la frontera. El pedido que sí puede compensar es el de importe medio-alto donde el diferencial de precio andorrano supera con margen la suma de cargos, y mejor agrupado en un solo envío que goteado en varios. Y antes de pagar, mira la política de devoluciones internacionales: devolver desde el otro lado tiene su propia guía y sus propios costes que no se recuperan.
Tu pedido sale de la UE como exportación, así que la tienda española no debe cobrarte el IVA español (o te lo descuenta al facturar a Andorra) — ese es tu descuento estructural. A cambio, el paquete entra en Andorra como importación: el courier te liquidará el IGI (tipo general del 4,5 %) y sus gastos de tramitación en la entrega. La cuenta suele seguir siendo buena, porque el IGI es bajo, pero conviene vigilar dos letras pequeñas del Black Friday: que la tienda realmente envíe a Andorra (muchas solo operan en la UE) y su política de devoluciones internacionales — si el producto falla, la devolución es el viaje de vuelta del paquete, con su procedimiento y sus costes, como contamos en la guía de devoluciones. La compra impulsiva que quizá devuelvas es mala candidata a cruzar fronteras.