La carta de porte CMR es el documento que prueba el contrato de transporte internacional por carretera de tu envío, regulado por el Convenio CMR (Ginebra, 1956). La emite el transportista en tres ejemplares — uno para ti, uno viaja con la mercancía y uno se lo queda él — y es tu prueba si algo se pierde o se rompe. Tú no la redactas: la revisas y la firmas.
Cuando una empresa transporta mercancía por carretera entre dos países, ese contrato está regulado por el Convenio CMR, un tratado internacional firmado en Ginebra en 1956 que unifica las reglas del transporte internacional por carretera: qué responsabilidades tiene el transportista, cómo se reclama y qué documento prueba todo ello. Ese documento es la carta de porte CMR — a menudo llamada simplemente «el CMR».
Para un envío de muebles de Andorra a España, el CMR es tres cosas a la vez: la prueba de tu contrato con el transportista, la ficha del envío que acompaña a la mercancía durante el viaje (también ante la aduana, junto a la documentación de valor), y la base de cualquier reclamación si algo llega roto, tarde o no llega. Es, con diferencia, el documento del expediente que más vale la pena entender antes de firmarlo.
Sí. El convenio se aplica cuando el lugar de carga y el de entrega están en dos países distintos y al menos uno de ellos es firmante — y España lo es. Un envío de Escaldes a Barcelona o de Andorra la Vella a Lleida es transporte internacional por carretera de manual, aunque el trayecto dure dos horas y la carga sea el sofá de tu salón.
La única excepción práctica para un particular: si cruzas tus cosas en tu propio vehículo, no hay contrato de transporte y por tanto no hay CMR. Ojo — la documentación aduanera (proforma, declaración jurada, despacho) sigue haciendo falta igual: la aduana no distingue entre camión contratado y furgoneta propia.
| Qué recoge el CMR | De dónde sale el dato |
|---|---|
| Remitente (quién envía) | Tus datos, los mismos de la factura proforma |
| Destinatario (quién recibe) | Los datos de quien recibe en España — deben coincidir con el resto del expediente |
| Transportista | La empresa que hace el porte (y el segundo transportista, si lo hay) |
| Lugares de carga y entrega | Direcciones reales de recogida en Andorra y destino en España |
| Bultos, descripción y peso | Tu packing list: número de bultos y contenido resumido |
| Documentos anexos | La mención de la proforma y la declaración jurada que viajan con la mercancía |
| Reservas e instrucciones | Observaciones del transportista en la carga y tuyas en la entrega |
El convenio marca tres ejemplares originales, firmados por el remitente y el transportista:
En la práctica verás formularios con más copias autocalcantes (para agentes, archivo, etc.), pero la lógica es la misma: tú firmas en la carga, el destinatario firma en la entrega, y cada firma marca dónde empieza y dónde acaba la custodia del transportista. Ese tramo entre firmas es, precisamente, de lo que el transportista responde.
El convenio hace responsable al transportista de la pérdida o avería de la mercancía entre la carga y la entrega. Pero atención a la letra pequeña, porque es la parte que más sorprende a los particulares: la indemnización está limitada por peso, no por el valor de lo que llevabas. El límite del convenio es de 8,33 DEG por kilo de mercancía dañada o perdida (el DEG es una unidad de cuenta del FMI; su cambio varía a diario y ronda los 10–11 € por kilo).
Traducido: por una cómoda de 40 kg el tope rondaría los 400 €, valga lo que valga la cómoda. Para una mudanza estándar de muebles usados el límite suele ser suficiente; para piezas ligeras y valiosas (electrónica, arte, instrumentos) puede quedarse muy corto. Ahí es donde entra el seguro adicional del transporte — pregunta por él al pedir presupuesto, como recomendamos en la guía del transportista, y valora asegurar por valor declarado las piezas que lo merezcan.
Preparamos tu declaración jurada, factura proforma, packing list, autorización de despacho y el borrador de carta de porte con todos los datos ya volcados, listo para que el transportista lo complete. Todo coherente entre sí, entregado por email en 24 horas laborables.
Preparar mi expediente · 49 € Correcciones incluidas si la aduana pide cambiosNo. La emite el transportista con los datos del envío, porque es el contrato de su servicio. Tu papel es facilitarle datos correctos (remitente, destinatario, bultos, peso aproximado) y revisar el documento antes de firmarlo en la carga. En nuestro expediente incluimos un borrador de carta de porte con todos los datos del envío ya volcados, para que el transportista solo tenga que completar los suyos — así se evita el clásico baile de errores al transcribir.
Si contratas a una empresa de transporte para llevar tus enseres de Andorra a España, ese transporte es internacional por carretera y cae bajo el Convenio CMR: habrá carta de porte y a ti te conviene que la haya, porque es tu contrato y tu prueba. Si cruzas tus cosas en tu propio vehículo no hay transportista ni carta de porte — pero la documentación aduanera (proforma, declaración jurada) sigue siendo necesaria igualmente.
Anótalo en la propia carta de porte antes de firmar la entrega: son las llamadas reservas, y es el gesto que preserva tu reclamación. Para daños visibles, en el momento de la entrega; para daños no aparentes, el convenio da un plazo de 7 días para comunicarlos por escrito. Firmar la entrega sin reservas equivale a aceptar que todo llegó conforme, y reclamar después se vuelve cuesta arriba. Haz fotos de los bultos dañados antes de abrirlos.
No: son planos distintos del mismo envío. La carta de porte CMR documenta el transporte (quién lleva qué, de dónde a dónde y en qué condiciones). La proforma y la declaración jurada documentan el valor y la naturaleza de la mercancía, y el DUA es la declaración ante la aduana que se construye con ellas. En la frontera viajan juntos: el conductor lleva el CMR con la documentación aduanera anexa.