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Cómo calcular el valor residual de tus muebles usados (método práctico)

Actualizado · Septiembre 2026
Respuesta rápida

El valor residual es lo que valen tus muebles hoy, usados, en el mercado de segunda mano — no lo que costaron nuevos ni lo que sentimentalmente valen para ti. Se calcula por partidas: busca el precio de artículos equivalentes en segunda mano, ajústalo al estado real de cada pieza y redondea. Ese total va a la factura proforma y es la base del IVA de importación del 21%.

¿Qué es el valor residual (y qué no es)?

Cuando envías muebles usados de Andorra a España, la aduana necesita un valor sobre el que liquidar el IVA de importación. Para bienes usados de particular, sin venta de por medio, ese valor es el valor residual: una estimación realista de lo que ese bien vale en su estado actual — lo que obtendrías por él, aproximadamente, si lo vendieras de segunda mano.

Tres cosas que el valor residual no es: no es el precio de compra original (un sofá de 1.200 € con ocho años no vale 1.200 €); no es cero (si el mueble sirve y viaja, algo vale); y no es el valor sentimental, ni al alza ni a la baja. La valoración de mercancía usada no tiene una tarifa cerrada: la normativa de valoración aduanera pide un valor sostenible ajustado al estado del bien — su desgaste, su antigüedad, su obsolescencia — y eso, en la práctica, se demuestra con referencias del mercado de segunda mano.

¿Existe una tabla oficial de depreciación?

No para los enseres de un particular. No hay una tabla pública del tipo «un mueble de 5 años vale el 30%» que puedas aplicar mecánicamente. Lo que la aduana espera es un valor razonable y justificable: si te preguntan por qué declaraste la mesa a 60 €, la buena respuesta es «porque mesas como esta se venden por eso en segunda mano», idealmente con un par de anuncios guardados que lo demuestren.

Esa flexibilidad es una ventaja: te permite valorar tu caso real en lugar de pelearte con porcentajes. A cambio, te exige método. Este es el que usamos nosotros al preparar expedientes.

El método práctico, en 4 pasos

  1. Inventaría por partidas. Lista cada mueble o bloque homogéneo: «sofá 3 plazas», «mesa comedor + 4 sillas», «3 cajas de libros». Nada de «enseres varios: 400 €» — las partidas genéricas con importe gordo son las que levantan cejas. Este inventario es, además, tu packing list.
  2. Busca la referencia de segunda mano. Para cada partida relevante, localiza 2–3 artículos equivalentes (tipo, marca, antigüedad parecida) en portales de compraventa de segunda mano y quédate con el precio típico — ni el anuncio más optimista ni el de derribo. Guarda capturas: son tu justificación si algún día te preguntan.
  3. Ajusta por estado real. Tu pieza concreta puede estar mejor o peor que la referencia: un sofá impecable de casa poco usada vale como el anuncio; el mismo sofá con dos mudanzas encima y el tapizado cansado, claramente menos. Sé honesto en las dos direcciones.
  4. Redondea, suma y aplica la prueba del sentido común. Redondea cada partida a cifras naturales (60 €, no 63,50 €), suma y mírate el total con ojos de comprador: ¿pagarías tú eso por ese lote usado? Si la respuesta es sí, tienes tu valor declarado. Ese total va a la factura proforma y se motiva en la declaración jurada.

Un ejemplo completo: el salón que viaja a Lleida

PartidaPrecio nuevo (orientativo)Valor residual declarado
Sofá 3 plazas (7 años, buen estado)900 €120 €
Mesa de comedor extensible (10 años)450 €60 €
4 sillas a juego240 €40 €
Mueble de TV (8 años, roces visibles)350 €35 €
Lámpara de pie + alfombra180 €25 €
2 cajas de libros y decoración20 €
Total declarado300 €

Con 300 € de valor declarado, el IVA de importación del 21% son 63 € — y ni un euro de aranceles, por la unión aduanera UE–Andorra. Fíjate en la proporción: el conjunto costó nuevo más de 2.000 € y declara 300 €, en torno al 15% — perfectamente normal para muebles con 7–10 años de uso. Los importes son un ejemplo ilustrativo, no una tarifa: tu salón puede valer más o menos según piezas y estado.

Las reglas de coherencia que evitan requerimientos

La tentación de infravalorar no compensa: bajar 100 € el valor declarado ahorra 21 € de IVA. A cambio multiplica la probabilidad de requerimiento, con el camión parado mientras se resuelve y sanción posible si la aduana aprecia ocultación. El valor realista es más barato que el valor «listo».

Errores habituales al valorar

¿Prefieres que valoremos contigo?

Con tu lista de enseres, dejamos el inventario valorado partida a partida con criterios defendibles, y montamos la proforma, la declaración jurada y el dosier del transportista coherentes entre sí. Todo en 24 horas laborables.

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Preguntas frecuentes

¿Puedo declarar mis muebles a 0 € porque no pienso venderlos?

No. Que no vayas a venderlos no significa que no valgan nada: la aduana valora la mercancía, no tus intenciones. Un envío declarado a 0 € (o a importes simbólicos tipo 1 €) no resulta creíble y es una invitación al requerimiento. Todo bien usado en condiciones de uso tiene un valor residual pequeño pero real, y declararlo cuesta poco: sobre 300 € de valor, el IVA son 63 €.

¿Qué pasa si declaro un valor demasiado bajo?

La aduana puede dudar del valor declarado, pedir justificación y, si no la ve sostenible, valorar la mercancía por sus propios medios — con el envío parado mientras tanto. Si aprecia ocultación deliberada, puede haber sanción. La paradoja es que infravalorar apenas ahorra: bajar 100 € el valor declarado ahorra 21 € de IVA y multiplica el riesgo de requerimiento. No compensa.

¿Necesito una tasación profesional de mis muebles?

Para enseres domésticos normales, no: una valoración propia razonada con referencias del mercado de segunda mano es la práctica habitual y suficiente. La tasación profesional tiene sentido para piezas singulares — antigüedades, arte, instrumentos de valor, colecciones — donde el valor es alto y discutible, y donde además conviene revisar el seguro del transporte.

¿Dónde busco referencias de precios de segunda mano?

En los portales donde se vende realmente la segunda mano: busca artículos equivalentes al tuyo (mismo tipo, marca y antigüedad parecida) y fíjate en los precios a los que se publican y se venden, no en el más caro ni en el más barato. Guarda capturas de pantalla de 2–3 anuncios comparables por pieza relevante: si la aduana pregunta, esa es exactamente la justificación que sostiene tu valor declarado.

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