El valor residual es lo que valen tus muebles hoy, usados, en el mercado de segunda mano — no lo que costaron nuevos ni lo que sentimentalmente valen para ti. Se calcula por partidas: busca el precio de artículos equivalentes en segunda mano, ajústalo al estado real de cada pieza y redondea. Ese total va a la factura proforma y es la base del IVA de importación del 21%.
Cuando envías muebles usados de Andorra a España, la aduana necesita un valor sobre el que liquidar el IVA de importación. Para bienes usados de particular, sin venta de por medio, ese valor es el valor residual: una estimación realista de lo que ese bien vale en su estado actual — lo que obtendrías por él, aproximadamente, si lo vendieras de segunda mano.
Tres cosas que el valor residual no es: no es el precio de compra original (un sofá de 1.200 € con ocho años no vale 1.200 €); no es cero (si el mueble sirve y viaja, algo vale); y no es el valor sentimental, ni al alza ni a la baja. La valoración de mercancía usada no tiene una tarifa cerrada: la normativa de valoración aduanera pide un valor sostenible ajustado al estado del bien — su desgaste, su antigüedad, su obsolescencia — y eso, en la práctica, se demuestra con referencias del mercado de segunda mano.
No para los enseres de un particular. No hay una tabla pública del tipo «un mueble de 5 años vale el 30%» que puedas aplicar mecánicamente. Lo que la aduana espera es un valor razonable y justificable: si te preguntan por qué declaraste la mesa a 60 €, la buena respuesta es «porque mesas como esta se venden por eso en segunda mano», idealmente con un par de anuncios guardados que lo demuestren.
Esa flexibilidad es una ventaja: te permite valorar tu caso real en lugar de pelearte con porcentajes. A cambio, te exige método. Este es el que usamos nosotros al preparar expedientes.
| Partida | Precio nuevo (orientativo) | Valor residual declarado |
|---|---|---|
| Sofá 3 plazas (7 años, buen estado) | 900 € | 120 € |
| Mesa de comedor extensible (10 años) | 450 € | 60 € |
| 4 sillas a juego | 240 € | 40 € |
| Mueble de TV (8 años, roces visibles) | 350 € | 35 € |
| Lámpara de pie + alfombra | 180 € | 25 € |
| 2 cajas de libros y decoración | — | 20 € |
| Total declarado | 300 € |
Con 300 € de valor declarado, el IVA de importación del 21% son 63 € — y ni un euro de aranceles, por la unión aduanera UE–Andorra. Fíjate en la proporción: el conjunto costó nuevo más de 2.000 € y declara 300 €, en torno al 15% — perfectamente normal para muebles con 7–10 años de uso. Los importes son un ejemplo ilustrativo, no una tarifa: tu salón puede valer más o menos según piezas y estado.
Con tu lista de enseres, dejamos el inventario valorado partida a partida con criterios defendibles, y montamos la proforma, la declaración jurada y el dosier del transportista coherentes entre sí. Todo en 24 horas laborables.
Preparar mi expediente · 49 € Correcciones incluidas si la aduana pide cambiosNo. Que no vayas a venderlos no significa que no valgan nada: la aduana valora la mercancía, no tus intenciones. Un envío declarado a 0 € (o a importes simbólicos tipo 1 €) no resulta creíble y es una invitación al requerimiento. Todo bien usado en condiciones de uso tiene un valor residual pequeño pero real, y declararlo cuesta poco: sobre 300 € de valor, el IVA son 63 €.
La aduana puede dudar del valor declarado, pedir justificación y, si no la ve sostenible, valorar la mercancía por sus propios medios — con el envío parado mientras tanto. Si aprecia ocultación deliberada, puede haber sanción. La paradoja es que infravalorar apenas ahorra: bajar 100 € el valor declarado ahorra 21 € de IVA y multiplica el riesgo de requerimiento. No compensa.
Para enseres domésticos normales, no: una valoración propia razonada con referencias del mercado de segunda mano es la práctica habitual y suficiente. La tasación profesional tiene sentido para piezas singulares — antigüedades, arte, instrumentos de valor, colecciones — donde el valor es alto y discutible, y donde además conviene revisar el seguro del transporte.
En los portales donde se vende realmente la segunda mano: busca artículos equivalentes al tuyo (mismo tipo, marca y antigüedad parecida) y fíjate en los precios a los que se publican y se venden, no en el más caro ni en el más barato. Guarda capturas de pantalla de 2–3 anuncios comparables por pieza relevante: si la aduana pregunta, esa es exactamente la justificación que sostiene tu valor declarado.