Tu material deportivo usado cruza la aduana como enseres personales: 21% de IVA sobre el valor residual y cero aranceles. Las particularidades están en los detalles: las bicis se declaran con número de serie, el material ligero y caro necesita seguro por valor (el del CMR va por peso), y las baterías de las e-bikes son un tema de transporte, no de aduana.
En Andorra sobra material deportivo por metro cuadrado, y cuando toca mudanza la pregunta llega sola: ¿qué pasa con la bici, los esquís, la tabla, el rodillo? En lo aduanero, nada especial: material usado, tuyo y para tu uso es un enser personal como el sofá — viaja con el expediente de siempre (proforma, declaración jurada, packing list), tributa el 21% sobre su valor residual en envío ordinario, entra en la franquicia por traslado si hay mudanza con cambio de residencia (con sus 6 meses de uso previo), y no paga aranceles por la unión aduanera.
Lo que sí tiene este material son tres particularidades prácticas que no tiene un armario: identificación, valor por kilo y baterías.
| Material | Cómo declararlo |
|---|---|
| Bicicleta (la pieza estrella) | Marca, modelo, año aproximado y número de serie (grabado en el cuadro, bajo el eje de pedalier) |
| Bicicleta eléctrica | Lo mismo + mención de la batería (montada o aparte) |
| Esquís / snowboard + botas | Por conjuntos: «equipo de esquí adulto: esquís [marca], botas, bastones, casco» |
| Material menor (raquetas, patines, mochilas técnicas) | Agrupado en partidas razonables con valor de conjunto |
| Material de gimnasio (rodillo, pesas, banco) | Por piezas relevantes; el peso importa para el presupuesto del porte |
El número de serie de la bici no es capricho: es un bien identificable y codiciado, y que conste en el packing list te protege dos veces — da credibilidad a la declaración y es tu referencia si desaparece por el camino.
El material deportivo tiene la valoración más fácil del expediente: su mercado de segunda mano es enorme y con precios a la vista. Aplica el método de siempre — 2–3 anuncios comparables de tu modelo y año, ajuste por estado, capturas guardadas — y recuerda las dos tentaciones a evitar: declarar la bici buena «a precio de mueble» (10 € una gravel de tres años no se lo cree nadie) y declararla a precio de compra (pagarías IVA de más). Ejemplo ilustrativo: una bici que costó 2.000 € y se vende usada por unos 900 € → declara 900 € y el IVA del envío ordinario son 189 €; unos esquís veteranos con botas, 60 € → 12,60 €.
Aquí está el susto típico de esta categoría. La responsabilidad estándar del transportista según el convenio CMR se calcula por kilo — 8,33 DEG/kg, en torno a 10–11 € por kilo. Con un armario de 60 kg, razonable. Con una bici de carbono de 8 kg que vale 3.000 €, la cobertura estándar rondaría los 85 €: menos del 3% de su valor. El material deportivo bueno es exactamente el perfil de carga — ligero y caro — donde el límite por peso falla del todo.
A la aduana tu e-bike usada le parece un enser personal más. Al transporte, no del todo: las baterías de litio tienen restricciones — sobre todo en mensajería, donde muchas compañías no admiten baterías sueltas o limitan la capacidad — y el transporte profesional las trata con sus normas de mercancías peligrosas. La receta práctica: avisa siempre de que viaja una e-bike al pedir presupuesto, pregunta si la batería va montada en la bici o embalada aparte, y sigue las instrucciones de embalaje del transportista. Silenciarla para «no complicar» es el clásico que acaba con la carga rechazada el día del camión.
El caso más común en esta ruta: la bici en el portabicis, los esquís en el maletero. Si el material es tuyo y usado, viaja contigo como efecto personal del viajero — sin drama. La frontera está en las compras: el material recién comprado en Andorra cuenta contra la franquicia de viajeros de 900 € por adulto, y el equipamiento deportivo la revienta con facilidad — una bici o unos esquís de gama media la superan solos. Por encima, toca declarar en la Farga de Moles y pagar el IVA del exceso; y no, el valor de una bici no se reparte entre dos ocupantes del coche.
Inventario con números de serie, valores de segunda mano defendibles y el expediente completo — declaración jurada, proforma, packing list y dosier del transportista — coherente y listo en 24 horas laborables.
Preparar mi expediente · 49 € Correcciones incluidas si la aduana pide cambiosCon el mismo método del valor residual, pero con más cuidado: el mercado de segunda mano de bicis de gama alta es líquido y tiene precios visibles, así que busca 2–3 anuncios de tu modelo y año, ajusta por estado y componentes, y guarda las capturas. Una bici de 4.000 € con tres temporadas no vale ni 4.000 € ni 300 €: vale lo que piden por ella los anuncios comparables. Declárala con marca, modelo y número de serie — es un bien identificable y así debe constar.
Si son tuyos y usados, viajan contigo como efectos personales del viajero: el material que un particular lleva para su uso no es una importación comercial. La cosa cambia si acabas de comprarlos en Andorra: entonces son compras y cuentan contra tu franquicia de viajero de 900 € por adulto — una bici nueva de 1.500 € la supera ella sola y habría que declarar y pagar el IVA del exceso, como explicamos en la guía de comprar en Andorra.
Las baterías de litio tienen restricciones de transporte, sobre todo en mensajería: muchas compañías no admiten baterías sueltas o limitan su capacidad, y las normas de mercancías peligrosas aplican al transporte profesional. En la práctica: avisa siempre al transportista de que viaja una e-bike, pregunta si la batería va montada o aparte y sigue sus instrucciones de embalaje. En la aduana no hay problema — es parte de tu bici usada —; el tema es puramente de transporte.
Para el material ligero y caro, casi siempre: la responsabilidad estándar del transportista bajo el CMR se calcula por peso (8,33 DEG por kilo, unos 10–11 € por kilo), y una bici de carbono de 8 kilos quedaría cubierta por unos 80–90 € — una fracción mínima de su valor. Pide al transportista seguro por valor declarado para las piezas buenas y compara su prima; para el material corriente (esquís veteranos, material de gimnasio), el límite estándar suele bastar.