El transporte se paga por volumen: cada mueble que no cruza es dinero ahorrado. La regla: compara el valor residual de cada pieza con el coste de llevarla (transporte + IVA si no hay franquicia). Para lo que se queda, tres salidas: vender (en Andorra o a comprador español, con su régimen), donar y reciclar en la deixalleria del comú.
Antes del transportista, antes del expediente, antes incluso de mirar fechas, está la pregunta mueble a mueble: ¿esto viaja? No es una cuestión sentimental (o no solo): es la decisión con más impacto económico de toda la mudanza. El presupuesto del camión se calcula sobre el volumen que cargas, y — si no te ampara una franquicia — el IVA de importación se calcula sobre el valor de lo que cruza. Un piso bien cribado puede pasar de camión entero a medio grupaje. La familia del caso práctico empezó exactamente por aquí, y no por casualidad.
Para cada pieza, pon en una balanza su valor residual (lo que vale hoy en segunda mano, ajustado por estado) y en la otra el coste de llevarla: su parte proporcional del transporte más, en su caso, el 21% de IVA sobre ese mismo valor residual. El resultado suele ordenarse solo:
| Categoría | Veredicto habitual | Por qué |
|---|---|---|
| Muebles de calidad, piezas heredadas, lo que te costaría recomprar caro | Viaja | Valor residual alto frente a su coste de transporte |
| Electrodomésticos recientes y en buen uso | Viaja (casi siempre) | Recomprarlos nuevos cuesta mucho más que transportarlos |
| Aglomerado hinchado, somieres vencidos, el armario «de batalla» | Se queda | Transportarlo cuesta más de lo que vale — y en destino lo sustituyes por poco |
| Libros, menaje, textil | Depende del volumen | Pesan y abultan: criba antes de encajonar, no después |
| Lo sentimental | Decides tú | Esa columna no la puntúa la calculadora — pero inventaríala igual de bien |
En Andorra: la vía simple — plataformas de segunda mano y tablones locales; el comprador andorrano se lo lleva y no hay frontera de por medio. Hazlo con semanas de margen: los muebles grandes tardan en encontrar comprador, y la semana antes de la mudanza ya no es momento de enseñar el piso.
A un comprador de España: posible y habitual para piezas buenas, pero cambia el régimen: ya no es ajuar en mudanza sino compraventa, con el valor de transacción como base del IVA y el reparto de responsabilidades que detalla la guía de vender muebles a España. Y un recordatorio para después: lo que entre en España con franquicia no puede transmitirse durante 12 meses sin pasar por la aduana — vender «nada más llegar» lo que cruzó como ajuar exento no es un atajo, es un problema.
Los muebles y enseres en buen estado tienen demanda en las entidades sociales y de segunda mano del Principado — las opciones concretas varían por parroquia: confírmalas con tu comú o con las propias entidades, y pregunta si recogen a domicilio piezas grandes. Donar a conocidos de Andorra es igual de simple. Donar a alguien de España, en cambio, no borra la frontera: si el objeto viaja, es una importación con sus reglas (la única exención real es el regalo ocasional entre particulares de hasta 45 € por paquetería).
Para lo que no tiene segunda vida: la deixalleria (punto de recogida) de tu comú acepta muebles, electrodomésticos y voluminosos, y muchos comuns ofrecen recogida a domicilio de piezas grandes con cita previa — pídela con antelación, porque el servicio se llena justo cuando más mudanzas hay. Lo que no es una opción: abandonar muebles junto al contenedor. Los comuns lo sancionan y, más prosaico, el día de entregar llaves no quieres un sofá huérfano en la acera de tu antigua calle.
Hay un beneficio documental escondido: la criba bien hecha es el primer borrador del packing list. Cada decisión de «viaja» añade una línea al inventario con su valor; cada «se queda» evita una incoherencia futura (el comprador que pregunta por el armario que tu inventario dice que cruzó, o viceversa). Haz la pasada con tres etiquetas — viaja / se vende-dona / deixalleria — y al terminar tendrás a la vez el piso organizado, el volumen real para pedir presupuestos y la columna vertebral del expediente.
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Preparar mi expediente · 49 € Correcciones incluidas si la aduana pide cambiosLa regla práctica: compara el valor residual de cada pieza (lo que vale hoy en el mercado de segunda mano, ajustado por estado) con lo que cuesta llevarla — su parte del transporte por volumen más, si no tienes franquicia, el 21% de IVA sobre ese mismo valor. El sofá bueno y la cómoda heredada ganan la comparación; el armario de aglomerado, el somier vencido y la mesa coja la pierden casi siempre. Y hay una tercera columna que no sale en los números: el valor de uso y el sentimental — esos deciden tú, no la calculadora. Lo importante es hacer la criba ANTES de pedir presupuestos, porque el precio del camión se calcula sobre lo que viaja.
Sí, y es una salida habitual para piezas buenas — pero cambia el régimen aduanero del envío: ya no es tu ajuar en mudanza, es una compraventa, con el valor de transacción (el precio realmente pagado) como base del IVA de importación y con el reparto de papeles entre vendedor y comprador que explicamos en la guía dedicada a vender muebles a España. Si la pieza sale de Andorra dentro de tu mudanza y la vendes después ya en España, recuerda además la regla de las franquicias: los bienes entrados con franquicia no pueden transmitirse durante los 12 meses siguientes sin pasar por la aduana.
Para donar: entidades sociales y de segunda mano del Principado aceptan muebles y enseres en buen estado — las opciones concretas varían por parroquia, así que confírmalas con tu comú o directamente con las entidades. Para reciclar: cada comú dispone de deixalleria (punto de recogida) para muebles, electrodomésticos y voluminosos, a menudo con servicio de recogida a domicilio para piezas grandes; pide cita con antelación, porque en semanas de mudanza el servicio se llena. Lo que no es una opción es dejar los muebles junto al contenedor «a ver si alguien los coge»: los comuns lo sancionan, y además te arriesgas a entregar el piso tarde por un sofá.
Sí: que sea gratis para ellos no lo hace invisible para la aduana. Si las llevas o las envías a España, es una importación como otra cualquiera — con su valor residual declarado y su IVA, o dentro de tu mudanza si forman parte de tu ajuar y las entregas después. La única vía realmente exenta es el regalo ocasional entre particulares de hasta 45 € por paquetería. La alternativa sencilla cuando el objeto tiene poco valor: que el amigo venga a buscarlo y lo lleve como viajero, contando contra su franquicia de 900 € si es una compra o siendo simplemente un enser usado regalado de poco valor — declarable si el control pregunta.