La mudanza hacia Andorra también tiene premio: la ley andorrana del IGI exime la importación de los bienes personales de quien traslada su residencia habitual al Principado. La Duana pide una lista detallada de los bienes y el justificante del cese de tu residencia anterior — y la exención se solicita al importar, no después. Sin ella, los enseres liquidarían el IGI (4,5% general).
Este blog suele mirar la frontera de norte a sur, pero cada año muchas mudanzas la cruzan al revés: trabajo nuevo en el Principado, teletrabajadores que se instalan, jubilaciones. Para ellos la pregunta espejo: ¿pagan impuestos mis muebles al entrar en Andorra? La respuesta está en la Llei 11/2012 del IGI: la importación de bienes personales de quien traslada su residencia habitual desde el extranjero a Andorra está exenta — el equivalente andorrano de la franquicia europea de traslado que ya conoces, con su propia letra.
Sin esa exención, el régimen general aplicaría: el IGI liquidado por la Duana al entrar (tipo general del 4,5%). La franquicia convierte ese coste en cero — a cambio de un expediente que, verás, te resultará familiar.
| Tramo | Qué pasa | Documento clave |
|---|---|---|
| Salida de España | Exportación de tus enseres desde la UE — formalidad que gestiona el agente de aduanas; sin impuestos de salida | Declaración de exportación + inventario |
| Entrada en Andorra | Importación ante la Duana con solicitud de la exención por traslado | Lista detallada + justificante de cese de residencia + autorización de inmigración |
| Después | Alta en el comú (censo), y el resto del aterrizaje administrativo andorrano | Los papeles de tu nueva vida — gestoría recomendable |
El transporte es el mismo de siempre, con CMR y las mismas reglas de seguro y elección de transportista — los camiones de esta ruta la hacen en ambos sentidos.
La tentación del «subo las cajas en tres viajes de coche y nadie pregunta» tiene la misma respuesta que en sentido contrario: la Duana andorrana sanciona a los particulares que introducen mercancía sin declarar y sin abonar el IGI — la prensa del país recoge expedientes de este tipo cada año. Y aquí la ironía es doble: con la franquicia de traslado, declarar no cuesta nada — cero impuestos con papeles frente a sanción sin ellos. Es la peor relación riesgo-ahorro de toda la mudanza.
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Preparar mi expediente · 49 € Correcciones incluidas si la aduana pide cambiosEn el caso normal de un traslado de residencia, no: la ley andorrana del IGI (Llei 11/2012) declara exenta la importación de los bienes personales de quien traslada su residencia habitual desde el extranjero a Andorra. Sin franquicia, la importación de enseres liquidaría el IGI (tipo general del 4,5%) en la Duana al entrar. Como en el sentido contrario, la exención no es automática: se solicita en el momento de la importación, con su documentación — y lo que no encaje en ella (compras nuevas para la ocasión, mercancía comercial) tributa por las reglas generales.
Dos piezas salen de la propia norma: una lista detallada de los bienes que se importan — el inventario de siempre, con la misma lógica del packing list numerado y valorado — y el documento que acredite el cese de la residencia habitual en el extranjero (por ejemplo, la baja del padrón español). En la práctica se suma la acreditación de tu situación en Andorra: la autorización de inmigración que te convierte en residente. Los formularios y plazos concretos del trámite los fija la Duana — confírmalos con ella o con una gestoría andorrana antes de cargar el camión.
La normativa andorrana del IGI contempla también la exención para los bienes personales importados para amueblar una residencia secundaria — un supuesto que, curiosamente, el régimen europeo no ofrece en el sentido contrario (amueblar tu segunda casa en España desde Andorra es un envío ordinario con IVA). Como todo supuesto especial, tiene sus condiciones y su documentación: antes de contar con ella, confirma los requisitos vigentes con la Duana o una gestoría, y lleva el mismo inventario detallado que llevarías en un traslado completo.
Lo mismo que en el sentido contrario, con uniforme distinto: la Duana andorrana sanciona a los particulares que introducen mercancía sin declarar y sin abonar el IGI — la prensa del país recoge expedientes sancionadores a particulares por ese motivo cada año. La mudanza con franquicia es exactamente el caso en el que declarar no cuesta dinero: el expediente bien hecho te da impuestos cero con papeles, mientras que el «paso y ya está» te expone a sanción por ahorrarte un trámite que salía gratis. Declara, solicita la exención y cruza tranquilo.