Para la aduana, tu bici eléctrica usada es ajuar normal. El tema es la batería: el litio es mercancía peligrosa (clase 9, ADR) y el trato cambia según viaje instalada, suelta o dañada. Díselo siempre al transportista — y la opción más simple suele ser llevar la batería contigo en el coche.
Empecemos por lo que no da problemas. Una bici eléctrica, un patinete o unas herramientas de batería usados son bienes personales como el resto de la mudanza: franquicia por traslado si la cumples, o IVA del 21 % sobre el valor residual de ocasión si no — y sin aranceles. En el inventario, trátalos como electrónica: marca, modelo y número de serie (en la bici, el del cuadro), estado y un valor con referencias del mercado de segunda mano, como el resto del material deportivo. Hasta aquí, nada nuevo.
Las baterías de litio no son «un accesorio»: para el transporte por carretera son mercancía peligrosa de clase 9 bajo el ADR, el acuerdo europeo que regula estos transportes, con sus propias categorías según viajen solas o dentro de un equipo. Existe una exención general para baterías pequeñas — en términos generales, hasta unos 100 Wh, la liga de los portátiles y los móviles — que simplifica mucho su transporte; la batería de una bici eléctrica o de un patinete la supera varias veces, así que juega con las reglas de los mayores. Eso no significa que no pueda viajar: significa que el transportista tiene que saberlo, porque las condiciones las pone la norma y las aplica él.
| Cómo viaja la batería | Qué supone |
|---|---|
| Instalada en la bici o el patinete | El caso más manejable: el conjunto viaja como vehículo/equipo con batería, con las precauciones que indique el transportista |
| Suelta (repuesto, batería extra) | El tratamiento más exigente: embalaje y marcado específicos — es justo lo que la paquetería suele rechazar a particulares |
| Dañada, hinchada o defectuosa | No viaja. Régimen especial aún más estricto y riesgo real de incendio: se entrega en un punto de recogida en Andorra |
Un transportista serio, ante una mudanza con bici eléctrica, pregunta. Si no pregunta él, responde tú por adelantado — estas son las cuatro cuestiones:
La opción del maletero propio: para un particular, la solución más simple y habitual es que la batería — sobre todo las de repuesto — viaje contigo en tu coche: sin intermediarios, sin dudas de admisión y con la bici (sin batería o con ella montada) en el camión. Protege los bornes, no la cargues al máximo para el viaje y evita dejarla al sol en el coche cerrado.
Aquí la respuesta corta es: casi nunca, como particular. La mayoría de las agencias de paquetería rechazan baterías de litio sueltas o las reservan a expedidores profesionales con embalaje homologado y documentación de mercancías peligrosas; algunas admiten el equipo completo con su batería instalada, cada una con sus condiciones. No lo des por hecho en ningún sentido: pregunta a tu agencia antes de embalar, y si la respuesta es no, vuelve al plan de la mudanza con transportista informado o al maletero propio. Lo que no es un plan es «no decir nada»: la mercancía peligrosa no declarada compromete el seguro en el peor momento posible y la responsabilidad es de quien la ocultó.
Preparamos tu inventario con la bici, el patinete y sus baterías correctamente descritos — números de serie, valores defendibles y las notas que tu transportista necesita ver. Por 49 € cerrados, en 24 horas.
Preparar mi expediente · 49 € Correcciones incluidas si la aduana pide cambiosLo mismo que por el resto de tu casa: si viajan dentro de un traslado de residencia que cumple la franquicia (12 meses fuera de la UE, más de 6 meses de uso), nada; fuera de la franquicia, IVA de importación del 21 % sobre su valor residual de segunda mano, sin aranceles. En el inventario trátalos como la electrónica: marca, modelo y número de serie (el del cuadro en la bici), estado y un valor con referencias del mercado de ocasión. La batería no cambia el régimen aduanero — cambia el transporte, que es donde está el verdadero tema de esta guía.
No lo hagas. Las baterías de litio son mercancía peligrosa de clase 9 bajo el ADR, y el transportista necesita saber que viajan para aplicar las condiciones que le corresponden — es su obligación y su riesgo, no un capricho comercial. Colar una batería sin declararla expone a todos: en caso de incidente, el seguro puede quedar comprometido precisamente por la mercancía no declarada, y la responsabilidad recae en quien la ocultó. La regla práctica: la batería se menciona siempre al pedir presupuesto, se transporta como el transportista indique — normalmente instalada en el vehículo — o viaja contigo en tu propio coche.
No la metas en la mudanza. Las baterías dañadas o defectuosas tienen el régimen de transporte más estricto de todos — embalajes homologados especiales y condiciones que ningún particular va a montar para una mudanza — y son, además, el origen típico de los incendios de litio. Lo razonable es despedirse de ella en Andorra: entrégala en un punto de recogida o deixalleria antes de la mudanza y, si procede, compra batería nueva en destino. Una batería hinchada, golpeada, perforada o que se calienta de forma anómala no debe viajar en un camión cargado con toda tu casa — ni en tu coche con tu familia.
En la práctica, casi nunca como particular: la mayoría de las agencias de paquetería rechazan las baterías de litio sueltas o las limitan a expedidores profesionales con embalaje homologado, marcado específico y documentación de mercancías peligrosas, porque una batería suelta — fuera de su equipo — tiene el tratamiento más exigente del ADR. Las salidas realistas son tres: que la batería viaje instalada en la bici o el patinete dentro de la mudanza, con el transportista informado; llevarla tú en tu coche, con los bornes protegidos y mejor sin carga completa; o venderla con el vehículo en Andorra y comprar en destino. Pregunta siempre antes a tu agencia: cada operador publica sus propias restricciones.